Dades personals

No te creas nada de lo que leas, y mucho menos de lo que no leas aquí.

dimarts, 4 d’agost del 2020

Cosas de Niños

El pasado viernes finalizó el Casal/Campus en el que he estado trabajando. Hacía muchos años que no trabajaba directamente con niños y se puede decir que me lo he pasado bastante bien. No se ha hecho nadie daño, nadie ha cogido el coronavirus, todo ha salido como esperábamos, los niños se lo han pasado bien y, espero, han aprendido algo. Me he ido apuntando las cosas que nos han pasado. Son cosas sencillas, frases de niños que te dejan con el culo torcido, preguntas incomodas… espero      que os gusten tanto como me han gustado a mí.

 

Hoy un niño me ha dicho: “ese niño me ha dicho que voy a acabar como Hitler, que me voy a suicidar”.

Jugando al “asesino”, yo era el encargado de decir a los niños quien era el Policía, el espía y el asesino. Pues he hecho que un mismo niño fuera el asesino y el espía a la vez. Y no me he dado cuenta hasta que se ha acabado el juego.

Un niño me ha preguntado si me habían picado mosquitos señalando mis voluminosas varices.

He visto un niño que hacia cosas raras con las manos en la espalda. Le he preguntado que estaba haciendo y me ha dicho que quería dejarse la marca de la mano en la espalda con el sol.

Un niño me ha preguntado si en la piscina que estábamos cabía un Megadolon

Un niño ha asegurado que desde que han llegado unos niños nuevos, todo son peleas y discusiones, que cuando estaba XXXX  (una niña que esta semana no ha venido) todos hacían lo que ella decía y no pasaba nada. Era una dictadura, pero había justicia. (La realidad es que todos están enamorados de ella)

Hoy he chutado con todas mis fuerzas la pelota de fútbol y le he dado en la cara a un niño (no lo he hecho queriendo).

Hoy un monitor le ha echado gel hidroalcohólico en el ojo a un niño.

Hoy un niño me llamado “Papa”.

Hoy he ido a hacer la acollida a los niños que entran en el casal una hora antes, a las 8:00. Solo tenía que venir un niño. No ha venido.

Hoy hemos hecho un juego de preguntas. Tenían que decir grupos de música. Han dicho muchos, entre ellos Los Chichos y Los Chunguitos…

Un grupo no sabía ningún grupo extranjero, y cuando les iba a dar la pregunta por nula, un niño ha dicho del tirón Iron Maidem, AC/DC y Led Zepellin…

Uno ha dicho Los Morancos como grupo de música.

Capital de Estado Unidos: Texas.

Capital del Baix Llobregat: Barcelona

Campeón del mundo de Baloncesto: Los Angeles Lakers o el Barcelona

Hoy un niño me ha dicho: “hoy me hubiera gustado quedarme en casa haciendo deberes”

Hoy, al acabar un partido con el resultado 5 a 3, una niña, que estaba en el equipo perdedor, me ha dicho “es igual, nosotros tenemos mejor humor”.

Una niña (12 años) me ha dicho que tenía un novio que la dejó. La dejó porque llevaban tres meses sin hablarse.

Hoy dos niñas se han peleado porque tienen una amiga en común a la que una odia y la otra no. Resulta que esa niña es la hija de una que iba al instituto conmigo.

Hoy un niño ha metido la cara en el aspersor que riega el campo. Tiene un derrame en un ojo.

Hoy una niña me ha acusado de llamarla gorda. No era verdad.

Hoy unos niños han imitado a los monitores, la niña que me imitaba a mí se ha puesto una toalla en la barriga para parecer más gorda.

Hoy hemos jugado a rugby y me he metido en una melé. No se podía empujar. Yo he empujado con todas mis fuerzas para ganar la pelota.

Hoy un niño ha contestado a la pregunta quién es el presidente de la Generalitat  “el coletas”.

Hoy un niño me ha dicho: “te voy a contar un secreto que no le he dicho ni a mis padres, creo en dios”.

Hoy un niño ha cogido un berrinche porque le hemos echado gel hidroalcohólico, en las manos.

Hoy haciendo un juego de preguntas varias les he pedido que me digan títulos de películas de ciencia ficción. Un niño ha contestado “Contagio”. No la he dado por buena, le he dicho que es un drama, no es ciencia ficción.


dijous, 30 de juliol del 2020

Elogio a las Adidas Flanker


Hoy he soñado con mis botas de jugar a rugby. De los 25 años que jugué federado (los años de veterano ya no cuentan) siempre jugué con el mismo modelo de botas: las Adidas Flanker. Recuerdo que con 13 años empecé a entrenar con unas botas de futbol que mi padre había tenido de cuando jugaba partidos de futbol con su empresa en campos de tierra. A las pocas semanas los pies me dolían de una manera que mi madre se apiadó de mí y me acompañó a comprarme unas botas “de rugby”. Ese concepto era nuevo para todos. Botas de rugby. ¿Qué diferencia podían tener de botas de otro deporte? Pues todo.
 Fuimos a la única tienda de deporte de había en mi barrio, Deportes Lafaja. Años después me enteré que el señor Lafaja había sido jugador del Rugby Club Cornella, igual que yo en esos momentos. Supongo que por ese motivo allí tenían material de rugby, ya que era algo que en cualquier tienda no se podía encontrar.
Una vez en la tienda la dependienta me preguntó que de que jugaba. Me quedé impactado. “de delantero” contesté al momento. Entro en el almacén y me sacó una caja azul con tres franjas blancas en el lateral. Las botas eran negras con tres franjas amarilla en cada lado. Era de tobillo alto (como unas zapatillas de baloncesto), tenían la puntera redondeada y dura, casi como un zapato de seguridad de los que hoy en día utilizan los toreros en los almacenes. Pero lo que más me impactó fueron los tacos. Cada bota tenía 6 tacos de aluminio (más adelante las harían con 8 tacos) que brillaban como la espada de un samurái a punto de cortar una cabeza.
-          ¡esas son la que yo quiero!.
Mi madre no estaba convencida. Como me iba a poner esas botas... si podría matar a alguien.
El precio era prohibitivo. Pero supongo que la emoción de llevaba en el cuerpo convenció a mi madre y me las compró. Recuerdo que venían con una llave en forma de palometa que usábamos para cambias los tacos
Esa tarde en el vestuario antes del entrenamiento, mis compañeros de equipo hicieron un corrillo alrededor mío para ver cómo me las ponía. Quizás eso nunca pasó así, pero yo lo viví así.
Recuerdo que me duraron muchos años. Cuando se rompían, mi padre me las remendaba. Cuando la suela estaba reventada, yo me hacía plantillas artesanales con trozos de goma. Cada vez que le cambiaba los tacos, siempre de 2 centímetros, independientemente del estado del campo, parecía que estrenaba botas. En esa época los árbitros no revisaban los tacos, pero a mí me gustaba tenerlos siempre largos. Si había que cambiar el taco y se rompía la rosca, no había problema, se cambiaba la hembra y ya tenía botas nuevas…
Con el tiempo me compré otras botas. Pero siempre el mismo modelo. Cuando cerró Lafaja empecé a comprarme las botas en el Valles. Esta tienda mítica del Poble Sec barcelonés era visita obligada cada cierto tiempo. Allí me compré mis primeras camisetas de Gales o de Inglaterra, incluso alguna sin escudo, pero al tener las líneas horizontales, para mi eran como si fueran de los Barbarians o de los Lions.
El modelo Flanker fue evolucionando, pero yo siempre le fui fiel. Incluso en una época en que las primeras veces que me las ponía me hacían una llagas enormes en el talón. Algunos las bautizamos como Adidas Llagas.
No puedo recordar cuantas me llegue a comprar, 5 o 10 pares… ni idea. En el año 2006 planeé retirarme definitivamente. Calculé que cuando las botas que tenía estuvieran rotas, me retiraba. Todo estaba decidido. Pero un día paseando por los encantes viejos de Barcelona en una parada de zapatillas vi una caja Adidas con las letras mágicas "Flanker". La abrí y allí estaban mis últimas botas. Estas eran de tobillo bajo, era la primera vez que llevaba una botas bajas, pero es que Adidas ya no fabricaba de las alta. Pagué 15 euros por ellas. Creo que son las botas más baratas que me he comprado. Jugué un año más en División de Honor B (por cierto quedando terceros de nuestro grupo) y después me retiré.
He llegado a jugar con ellas algún partido de veteranos, incluso mi hijo ha jugado algún partido de sub18 con ellas. Por lo que cuando vi el cartel de “prohibido jugar con tacos de aluminio” en las puertas del vestuario mi mundo se derrumbó. Habían puesto césped artificial a nuestro campo en Cornellá y los tacos de aluminio se desgastaban demasiado y eran peligrosos.
Las guardo como reliquia, no creo que me las ponga nunca más. Siempre serán mis Adidas Flanker.

diumenge, 19 de juliol del 2020

Sospechosos Habituales


Había sido un día extraño. Habíamos ido a la comisaria de la policía Nacional en Sant  Ildefons a intentar ayudar a un amigo que había sido acusado injustamente de un crimen que, claramente, no había cometido.
La rueda de identificación había tal y como su abogado había dicho que iba a ir, el taxista no le había identificado.
Todos estábamos mucho más relajados y fue entonces cuando nuestro humor habitual empezó a fluctuar a su suerte. Los policías nos miraban con caras raras, pero nosotros, unos 15 mostrencos jugadores y ex jugadores de rugby (aunque técnicamente nunca dejas de ser jugador de rugby) estábamos en nuestra salsa. Ya empezábamos a movernos hacia la salida, cuando uno de los policías, familiar directo de uno de nosotros, nos pidió un favor.
-¿podéis participar en unas ruedas de reconocimiento?
Nos quedamos flipando con el ofrecimiento, pero como no podía salir nada mal, unos cuantos nos apuntamos sin dudarlo. Necesitaban gente con el pelo largo. Unos cuantos acompañaron al comisario escaleras abajo.
Cuando ya estaban volviendo, uno de nosotros pregunto si se iba a cobra algo por hacer esto. La respuesta del policía no pudo ser más clara
-si se cobrara,  lo haríamos nosotros los policías.
Por un momento me imaginé a un yonqui rodeado de policías, vestido de policías, en una rueda de reconocimiento.
En ese momento dijeron que necesitaban gente con la cabeza pelada. Ese era mi turno. Justo me había afeitado la cabeza el día anterior. Bajamos a los sótanos de la comisaria y nos pusieron en fila en una sala con líneas dibujadas en la pared. Entre Diego, un compañero del equipo,  y yo, dejaron un espacio libre.
A los pocos segundos entró un individuo con la cabeza afeitada. Nadie le miró la cabeza. Llevaba toda la cara amoratada de la paliza que le habían pegado. Iba en chándal y llevaba las zapatillas deportivas sin cordones. ¡Como para a no ser identificado!
Lo pusieron a mi lado. Me miro de abajo arriba, y a continuación dijo:
-¡pero que tíos más grandes!
No es que fuéramos muy grandes, es que él era algo canijo.
-por una  tienda en la diagonal, ¡pero si yo nunca voy por ahí! –sus palabras salieron como intentando tener una conversación con nosotros.
Diego rápidamente le contestó.
-¿no lo has hecho tú?
Justo en el momento que iba a contestar se abrió la puerta y entro el policía que conocíamos por ser cuñado de uno del equipo. Empezó a repartir unos números que afirmó que teníamos que aguantar en nuestro pecho. Al llega al “sospechoso” éste, que casi no se aguantaba de pie, dejó caer la tarjeta con el numero al suelo.
-que pasa, ¿que ni un papelito puedes aguantar?
La voz del policía resonó en toda la sala, el tono chulesco nos dejó a todos acojonados. Bueno, quizás a todos menos al que tenía que intimidar. Años después a este policía lo mataron en una comisaria de Murcia cuando otro sospechoso robó el arma de un policía y se lió a tiros con todos. Pero eso es otra historia.
Una vez salió el policía de la sala. Desde un altavoz nos fueron dando indicaciones, que nos fuéramos poniendo de lado o que diéramos un paso al frente.
Finalmente nos comunicaron que podíamos salir en fila, pero que nos fuéramos, que tenían que hacernos una foto. Yo supuse que era porque le habían identificado, aunque nunca nos lo confirmaron.
Meses después me encontré a mi prima, que trabajaba en el juzgado de Cornella, y me contó que me había visto en una foto durante un juicio. Supongo que sí había ido por la Diagonal.
¡Cómo me gustaría tener esa foto!

dilluns, 6 de juliol del 2020

hoy es mi cumpleaños!


Hoy cumplo 50 vueltas al sol. Es una cifra considerable y me gustaría que lo celebrarais conmigo. Está muy bien que pongáis algo en Facebook, a todos nos llena el ego el hecho de que personas que hace tiempo no vemos nos dejen un comentario en las redes, pero este año me gustaría que hicierais algo más. Os propongo una serie de cosas que podéis hacer para celebrar que cumplo medio siglo. Lo ideal es que lo hicierais conmigo, pero este mundo loco no nos deja tiempo para hacer todo lo que nos gustaría hacer. También os pido que no tardéis en hacerlo, lo mismo viene una pandemia y os quedáis encerrados en casa (os imagináis que pasara eso…).
Estas son las actividades que me gustaría que hicierais, y que mientras lo hagáis penséis un poco en mí.
Gracias
-          Ved Pulp Fiction
-          Leed un cuento o novela de Charles Bukowski
-          Escuchad canciones de Albert Pla (si tenéis poco tiempo empezar por Corazón o Hongos, si tenéis mucho tiempo, escucharlo todo)
-          Escuchad cualquier canción de Extremoduro.
-          Ved un episodio suelto de Lost.
-          Escuchad One Headlight de The wallflowers.
-          Mirad un partido de los All Black (cualquiera menos la semifinal del último mundial)
-          Ved El Planeta de los Simios (1968)
-          Tomaros una cerveza mirando un paisaje.
-          Escribid un cuento, o leed uno de los míos que podéis encontrar en este mismo blog.
-          Dad un beso a vuestra pareja, o a vuestros hijos, o a vuestros padres, o mejor a todos!
-          Abrazad a vuestros amigos ( con precaución, no os infectéis)
-          Cocinad un pastel y NO colguéis una foto suya en Instagram.
-          Pasead por una calle donde no haya nadie (rápido, antes de que lleguen los turistas)
-          Id a cine
-          Ves a un museo, escoge la obra que más te guste, obsérvala durante mucho rato, pregúntate porque te gusta tanto.
-          Pinta un cuadro en el que salga una ventana abierta.
-          Pasead por las calles de Sitges.

dilluns, 15 de juny del 2020

las peliculas que he visto durante el confinamiento


Parece que el fin del mundo no ha llegado. Ya podemos salir a la calle, ya podemos volver a ser humanos viviendo en sociedad. Han sido tres meses de estar encerrados en casa que cada uno ha aprovechado de la mejor manera que haya podido. Yo me he entretenido en ver películas. 135 películas en casi 4 meses.
He visto de todo, antiguas, nuevas, buenas, malas, malísimas…
En un ejercicio de postureo máximo, os pongo el listado de lo que he visto. Por supuesto ninguna la he visto en el cine. Si queréis comentar alguna, me lo avisáis.

Puñales por la espalda (2019)
The Jesus Roll (2019)
Star wars el ascenso de skywalker (2019)
The omega man (1971)
The last seduction (1994)
On the beach (1959)
Casino Royale (2006)
Quantum of Solace (2008)
Skyfall (2012)
Spectre (2015)
Little monsters (2019)
Vertigo (1958)
The blues brothers (1980)
Star Wars el despertar de la fuerza (2015)
Mercenaire (2016)
The Lost Boys (1987)
Tucker y Dale contra el mal (2010)
Magnolia (1999)
El  hoyo (2019)
The Hunt (2020)
The Gentleman (2020)
El hombre invisible (2020)
Black Mass (2015)
Birds of prey (2020)
Todo en un dia (1986)
Blow the man down (2019)
Annie hall (1977)
Into the wild (2007)
Goal of the Dead (2014)
Network (1976)
Barry Lyndon (1975)
Insomnia (2004)
Get Out (2017)
Matrix (1999)
Matrix Reloaded (2003)
Matrix Revolutions (2003)
Mi Gran noche (2015)
Shutter Island (2010)
Ventajas de Viajar en tren (2019)
It Follows (2014)
The Lady in the water (2006)
Ghost World (2001)
Taxi Driver (1976)
Rear Window (1954)
On the Road (2012)
Manhattan (1979)
Blade Runner (1982)
Blade Runner 2049 (2017)
Wrong Cops (2013)
Buffalo 66 (1998)
Room (2015)
Stuber (2019)
Tiny Furniture (2010)
This is 40 (2012)
28 days later (2002)
Eyes Wide Shut (1999)
28 weeks later (2007)
Men in Black: International (2019)
Bomb City (2017)
To catch a thief (1955)
A Hobo with a Gunshot (2011)
Blinded by the Sun (2019)
Green Book (2019)
High Life (2018)
Fight Club (1999)
Mother! (2017)
Bloodshot (2020)
The Prestige (2006)
Paterson (2016)
High Fidelity (2000)
The Favourite (2018)
Predestination (2014)
Synecdoche New York (2008)
Free Fire (2016)
Mistress America (2015)
Take Shelter (2011)
Ruby Sparks (2012)
The Irishman (2019)
Brick (2005)
El bueno, el feo y el malo (1966)
Melancholia (2011)
The Searchers (1956)
Rio Bravo (1959)
Memories Of Murder (2003)
Singles (1992)
Clerks (1994)
Clerks 2 (2006)
La Guerra de las Corrientes (2019)
Ad Astra (2019)
Extraction (2020)
Hero (2000)
Guns Akimbo (2019)
Inglourious Bestards (2009)
Spenser Confidential (2020)
Mindsommar (2019)
Irreversible (2002)
The Acid House (1998)
Vivarium (2019)
Kill your friends (2015)
Infinitely Polar Bear (2014)
Gone with the Wind (1939)
Malasaña 32 (2019)
Equilibrium (2002)
Dead Again (1990)
The seven year itch (1955)
Some like it hot. (1959)
Sunset Boulevard (1950)
Ready or not (2019)
High Rise (2015)
The misfits (1961)
Arkansas (2020)
Capone (2020)
Enemy (2013)
It happened one night (1934)
Zodiac (2007)
Los 400 golpes (1959)
The Big Heat (1953)
Bacurau (2019)
La Gran Belleza (2013)
Old Boy (2003)
Oldboy (2013)
Dogma (1999)
Bande a Part (1964)
Star Wars A new Hope (1977)
Star Wars Empire Strike Back (1980)
Star Wars Return of the Jedi (1983)
While the city sleeps (1956)
Killing Zoe (1993)
Inheritance (2020)
El Señor de Los Anillos (2001)
El Señor de los Anillos, las dos torres (2002)
El señor de los anillos, el retorno del Rey (2003)
Arde Mississippi (1989)
Less than zero (1987)
American Psycko (2000)

dimarts, 26 de maig del 2020

La Riada


Habíamos pasado la tarde en casa de mi suegra. Allí estábamos todos, mi marido Andrés, su madre, varios de sus hermanos y mis tres hijos, Estrella Andrés y Jesús, el pequeño que en ese momento tenía un año y unos meses.
La familia de mi marido había emigrado desde un pequeño pueblo de Valladolid, de la misma manera que yo lo había hecho desde un pequeño pueblo de la comarca de los Monegros en Huesca. Habíamos comprado un piso en el barrio Riera de Cornellá, una ciudad al sur de Barcelona que, en los últimos años había crecido de manera exponencial gracias a los miles de emigrantes que nos fuimos a vivir allí. Era una vida sencilla que nos había costado muchísimo conseguir, todo el día trabajando para tener lo que no habíamos tenido en el pueblo, una vida digna.
Aquel lunes 20 de septiembre de 1971 parecía que iba a ser un día más, pero no lo fue.
El piso de mi suegra era un tercero que tenía el balcón en dirección al campo de rugby, que estaba justo al lado del río Llobregat. Justo entre la entrada al estadio y nosotros, había un terraplén que técnicamente tenía que aislarnos de la crecida del rio. Desde la ventana vimos como los charcos del terraplén se iban haciendo cada vez más grandes, hasta que parecía que se nivelaban con el rio.
A eso de las siete de la tarde, decidimos irnos a nuestra casa, que estaba en la misma calle San Jerónimo, a unos 200 metros más hacia la vía del ferrocarril. Mi marido no paraba de bromear asegurando que si no nos íbamos, nos íbamos a mojar los pies.
Al llegar a la altura de la calle San Lluis, a tan solo 70 metros de la casa de mi suegra, empezamos a mojarnos los pies…
El rio estaba creciendo más de lo que nunca nos podíamos imaginar.
Subimos a casa, el número de 20 de la calle san Jerónimo, un quinto piso que en ese momento nos dio mucha seguridad. Dimos la cena a los niños y los pusimos a dormir. Andrés, mi marido, quiso volver a casa de su madre para ver si estaba todo bien. Bajo las escalera y se encontró que el agua ya cubría los primeros escalones. Los vecinos de la primera planta empezaron a salir de sus casas, ya que no podían controlar todo el agua que les estaba entrando. Muchos de ellos tuvieron que dormir en casa de otros vecinos en plantas superiores.
Estábamos completamente aislados.
Poco desde se fue la luz y la oscuridad fue completa. Unas simples velas nos sirvieron para pasar la noche. No teníamos teléfono y la incomunicación con el resto del mundo fue total.
Nos pasamos toda la noche mirando por la ventana que daba al ferrocarril.
Desde la ventana estuvimos viendo la vía del Carrilet, que se  cubrió de agua, y hasta las seis de la mañana estuvimos viendo pasar todo tipo de bultos arrastrados por el agua, coches, arboles, bidones,… el espectáculo era dantesco.
Fue una noche larga. Ya que no tuvimos comunicación con nadie. Al amanecer vimos el enorme destrozo que el rio hizo en el barrio. Numerosas familias se habían quedado sin nada. Negocios arruinados, calles anegadas que tardaron meses en volver a la normalidad.

dijous, 7 de maig del 2020

El secreto mejor guardado de Barcelona.


Xavier Perelló vivía solo en un Apartamento de 25 metros cuadrados. Cada día, después del aplauso a los sanitarios, salía a la calle arriesgándose a que le pusieran una multa. Su obsesión por las aceras de Barcelona le había llevado a contar los panots de las calles del Eixample barcelonés. Últimamente estaba comprometido en la búsqueda de uno de los secretos mejor guardados de la ciudad de Barcelona.
                Su vida como cartero le había acostumbrado a caminar por las calles de Barcelona como solo un experto podía hacer. Se conocía todos los rincones de la ciudad, sabía dónde comer unos buenos caracoles con tomate a las diez de la mañana o donde comprar tinta para la impresora a cualquier hora del día. Cada cierto tiempo cambiaba de ruta de reparto y así podía conocer todos los barrios y los distritos de Barcelona.
                Pero la pandemia había acabado con todo. Le habían despedido. Él creía que era por la disminución de trabajo, pero realmente era por su ineptitud. En todas las rutas que hacia había quejas. Siempre traspapelaba paquetes o daba avisos de hacienda a las personas equivocadas. Su jefe le había echado el día 13 de marzo, un día antes del inicio del confinamiento.
                Xavier se había parapetado en casa a la espera del fin del mundo. Su pisito del Pasaje Centelles de Barcelona se había convertido en un verdadero estercolero a partir de la segunda semana de reclusión. Salía alguna mañana a buscar comida, pero únicamente compraba patatas fritas y pipas. Esa era su única dieta. Había visto todas las series posibles en Netflix. Aunque no había entendido ninguna.
                El jueves 23 de abril no pudo soportarlo más y decidió salir a la calle a acabar su experimento. Empezó contando los panots del suelo de las aceras para ver si era verdad lo que había leído en un blog acerca de una misteriosa entrada a otra dimensión. Empezó a apuntarlo todo en una pequeña libreta moleskine. Lo hacía a partir de las ocho de la tarde con la esperanza de que la policía no le parase y le multase. La excusa de ir a comprar era buena, pero nunca sabia como podría justificar una salida a esas horas para comprar el pan.
                Los números 27, 69 y 72 se repetían constantemente, pero no podía encontrar la posición exacta de los panots diferentes que le llevarían al código numérico que le abriría la puerta.
                La puerta la encontró de casualidad. Se había desplazado hasta la plaza España caminando, y había subido alguna de las escaleras que llevaban a las fuentes de Montjuic, ahora cerradas. Había investigado todas las puertas de los pabellones de la Exposición Universal de 1929 que aún quedaban y, finalmente la había encontrado. En 1923 habían finalizado la construcción del palacio Victoria Eugenia. Diseñado por el arquitecto Puig i Cadafalch, el pabellón se decoró inspirándose en el barroco catalán, y en las columnas de la puerta que daba a la plaza Puich i Cadafalch Xavier encontró la puerta que estaba buscando.
Intentó aplicar todos los datos que había recogido de las aceras de Barcelona, pero nada había funcionado. Los números se repetían, pero no había podido localizar ningún resorte que le permitiera entrar a una nueva dimensión, tal y como había leído que se podía hacer. Ya estaba por desistir cuando un coche de la Guardia Urbana de Barcelona apareció de la nada.
-          ¿qué?, ¿buscando a Pilar Rahola?
-          ¿Perdón?
-          ¿Eres otro chiflado que está buscando una puerta a otra dimensión? –dijo la mujer policía desde el interior de su vehículo.
-          No sé de qué me hablas.
-          No te hagas el tonto, -dijo Marisa mientras salía del coche.
-          ¿pero qué dices?
-          No eres el primero que pillamos en plena cuarentena buscando accesos al más allá
-          Solo estoy dando un paseo.
-          Pues te voy a tener que multar, ya que eso está prohibido.
-          ¡Venga mujer! No estoy haciendo nada malo.
-          Reconoce lo que estás buscando y no te multaré
-          Es que vi una cosa en internet, y estoy intentando averiguar si es cierto.
-          Pues que sepas que no eres el primero, ya hemos visto a unos cuantos.
-          Y ¿alguien ha encontrado algo?
-          No seas flipado, no hay nada que encontrar.
-          Yo estoy seguro que lo tengo, pero no encuentro el acceso, mira, lo tengo todo apuntado aquí – dijo mientras le enseñaba la Moleskine.
-          A ver, déjame esa libreta
Marisa miró la libreta página a página mientras Xavier se apoyaba en una de las columnas de la puerta al palacio.
De repente, la columna empezó a girar sobre sí misma. Los dos se quedaron mirando estupefactos. Poco a poco empezó a girar la columna de al lado. Al rato lo empezaron a hacer todas. En el centro de la puerta, empezó a crecer una luz de color azul. La luz fue abriéndose hasta que dejó un espacio suficiente para dejar pasar a una persona. Xavier no lo dudó ni un segundo y se abalanzó al interior de la puerta. De repente la luz desapareció y las columnas dejaron de girar.
Marisa cerró la libreta y se la guardó en el bolsillo. Mientras se subía al coche dijo en voz alta.
-          Otro que se queda en el otro lado.